El Libertador Simón Bolívar escritor (1783-1830)
Fuente: Estudiante Luis Calderín/ PFG-UC Sociocrítica II
Aldea "Luisa Cáceres de Arismendi", municipio Arismendi del ENE.
El Libertador Simón Bolívar escritor (1783-1830) |
El pensamiento de Simón
Bolívar pertenece a una época ya desaparecida, y no es fácil o siquiera posible
entenderlo sin reconstruir el contexto ideológico y la realidad social en que
operaba. Su concepto de la palabra más estrechamente asociada con su nombre,
libertad, dista enormemente del significado moderno de esa palabra. El análisis
del concepto bolivariano de la libertad puede servir de clave a las premisas de
toda su ideología política. Esto se hará mediante un examen riguroso de la
retórica bolivariana en sus principales escritos políticos, siempre ubicando
los textos en el desarrollo de las relaciones políticas en América durante las
guerras de independencia.
Los países libertados por
el Libertador se hallaban arruinados al terminar las guerras de independencia,
y poco o nada se había hecho para restaurar sus antiguas riquezas durante el
(último sexenio de su vida, años que fueron de relativa paz para estos países).
Una gran parte de la población había desaparecido, las fuentes de producción
estaban poco menos que destruidas, y la producción futura se había hipotecado a
los bancos ingleses y otros prestamistas internacionales. Tras tan enormes sacrificios,
hechos en espera de una nueva prosperidad que acompañare la libertad, los
pueblos libertados se encontraban en la miseria más abyecta.
Para entender este fenómeno, que no es propiamente
dicho la tragedia de Bolívar sino la tragedia de América, partimos del concepto
de la libertad tal como Bolívar lo recibiera de los grandes escritores de la
Ilustración. Estos autores elogiaban la razón y combatían con todo su espíritu,
porque no disponían de más armas que el verbo la irracionalidad del poder monárquico;
o sea de la tradición que sostenía en el trono a un individuo cuya ascendencia
no tenía ninguna relación con su idoneidad.
En general, las
expresiones de Bolívar respecto al pueblo en las cartas de Jamaica son más
paternales que despectivas. Pero deja claro en ellas que la libertad no es para
entregársela a un pueblo que no sabrá manejarla.
Bolívar aparece en la historia cuando ya la autoridad
real está socavada, no solamente por los filósofos, sino también por las
grandes revoluciones sociales creadas por la colonización de América, el
creciente mercantilismo y los comienzos de una nueva industrialización europea,
y los demás acontecimientos que simbolizaban el desmoronamiento del sistema
feudal. El joven Bolívar, como es sabido, está profundamente influenciado por
las ideas de la Ilustración, pero es una influencia algo particular, filtrada
por su propia experiencia de aristócrata colonial -mantuano- y las
frustraciones de su clase, que consideraban el atraso español como un estorbo
para ellos disfrutar el auge comercial del resto de Europa.
Todo lo que Bolívar
expresa en el Manifiesto de Cartagena se puede agrupar en dos partes
fundamentales: en la primera puntualiza las causas que han contribuido a la
pérdida de la libertad republicana en Venezuela. Es la parte de índole
histórica; en la segunda, integrada por los párrafos finales del documento,
formula una exhortación a los Neogranadinos para que ayuden a libertar a
Venezuela, como medida orientada a preservar la independencia de su propio
país.
Es la parte de marcada intención política. Lo primero que aparece
señalado con explícita entonación son las finalidades que Bolívar persigue al
escribir y publicar esas vibrantes páginas, así la enuncia: "Libertar a
Nueva Granada de la suerte de Venezuela, y redimir a ésta de la que padece, son
los objetos que me he propuesto en esta Memoria".., claramente se advierte
el doble objetivo que Bolívar persigue con tal escrito. En primer lugar, que
Nueva Granada, no sufra suerte igual a la que Venezuela había corrido, esto es,
la pérdida de su libertad, y junto con tal propósito, el de sacar a Venezuela
de la situación de coloniaje en que había vuelto a caer tras el fracaso del
primer ensayo de república.
En estos dos designios
ya parece implícita la vocación de Libertador que Bolívar sabrá cumplir desde
aquel momento tanto en favor de su patria como en beneficio de otros pueblos
hermanos y al hablar a los ciudadanos de Nueva Granada no lo hace en condición
de extranjero, porque él no se siente como tal en tierras de América. Emplea un
calificativo a través del cual ya enuncia Bolívar un definido criterio de
solidaridad continental, una visión de patria grande, que va más allá de las
limitaciones fronterizas e integra todas las porciones de Hispanoamérica en un
destino común.
Una muestra de esa
inspiración demasiado teórica que caracterizó nuestro primer gobierno lo
encuentra Bolívar en la capacidad de los delitos políticos de conspiración y
rebeldía contra el Estado republicano, cometidos por los españoles europeos y
perdonados con clemencia, que él llama criminal, por nuestros primeros
gobernantes. Aquí considera como un error injustificable que un gobierno
democrático no haya sabido castigar con mano dura las actividades que
amenazaban la seguridad de la república, así lo dice de manera concluyente y
categórica: "De aquí nació la impunidad de los delitos de Estado cometidos
descaradamente por los descontentos y particularmente por nuestros natos e
implacables enemigos los españoles europeos, que maliciosamente se habían
quedado en nuestro país para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas
conjuraciones les permitían tomar nuestros jueces, perdonándoles siempre aun
cuando sus atentados eran tan enormes que se dirigían contra la salud
pública".
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